Entre la modernidad parisina y el paisajismo mediterráneo, el artista catalán desarrolló un estilo hipnótico e inquietante que cautivó al público de su tiempo a ambos lados del Atlántico.
Entre la historia y la leyenda, la torre modernista erigida hace más de un siglo en el barrio de La Boca, sigue alimentando uno de los relatos más inquietantes del imaginario porteño.
Su uso provocativo del color consolidó el lenguaje plástico moderno y alcanzó la belleza máxima al independizar las tonalidades de la tiranía de la forma.
Es la iglesia más grande del país y emblema de su capital, Reikiavik. El templo, que a la vez funciona como mirador y centro cultural, une modernismo y espiritualidad.
Hito de la arquitectura moderna de Buenos Aires y referente indiscutido del circuito de espectáculos de la ciudad, su estilo racionalista destaca por su funcionalidad y ausencia de ornamentación.
Sin marcas de desarraigo ni destino fijo, el rigor internacionalista de su obra y también su vida, lo vuelven hoy el perfecto extranjero en todas partes que celebra la agenda contemporánea.
Pionera de la abstracción, es una de las máximas representantes de la pintura del siglo XX de Estados Unidos. Sus radicales representaciones de flores y rascacielos son símbolos absolutos de la modernidad norteamericana.
La legendaria casa, patrimonio de la arquitectura moderna argentina, abrió sus puertas al público luego de años de abandono, tras una reciente y completa restauración durante 2023.