En 1977, el artista alemán Horst Baumann trabajó en tándem con el ingeniero Peter Hertha para poder construir el Laserscape Kassel. La instalación formó parte de la sexta edición de Documenta, la prestigiosa exposición quinquenal de arte contemporáneo. Hoy, casi 50 años más tarde, la creación de ambos sigue siendo insignia en Kassel, brillando sobre el casco urbano de la ciudad. Baumann es diseñador de comunicación y artista de iluminación en Düsseldorf. Su mayor interés se centra en la tecnología láser como elemento artístico para instalaciones en interiores y exteriores, un área que supo desarrollar y cuyo súmmum es sin dudas la obra aquí reseñada.
Laserscape es una obra de arte moderno cuyo valor no es solamente estético. Se trata de la primera instalación permanente de arte láser en un espacio urbano en el mundo. No es tan solo un “gesto decorativo”, ni mucho menos, nos referimos aquí a un emblema nocturno de la ciudad germana, un gesto inmaterial de movimientos permanentes con un poder capaz de vincular construcciones arquitectónicas de múltiples funciones y épocas históricas en una red de referencias espaciales y temporales.
Las direcciones por las que transitan las luces fueron cambiando con cierta sutileza en relación al expuesto en sus orígenes, en 1977. Desde la torre del Museo Fridericianum, un haz de color verde conduce al octógono de la estatua de Hércules. Otro hilo de luz se proyecta a continuación hasta la torre del Museo estatal de Hesse, desde donde llega a cubrir una vez más la estatua de Hércules. En paralelo, un esplendor se dirige al centro de la Orangerie, y allí es repartido en tres donde obedece al comportamiento de los ejes barrocos del parque. Como resultado, la cuadrícula luminosa de colores forma sobre la ciudad un mapa cultural inmaterial que invita a reconstruir su historia.
Esta expansión descrita es una forma de voltear proporciones y reivindicar las estructuras históricas de Karlsaue, expresiones que, en épocas pasadas, eran del orden de la fantasía debido a las limitaciones tecnológicas del momento. Sus implicancias técnicas también se han ido renovando. Después de un robo, el sistema se vio afectado seriamente, hecho que, sumado a la disminución de la intensidad del láser, obligó a tomar ciertas decisiones, que a la larga se vieron favorecidas por el desarrollo de la tecnología. Actualmente el láser consume solo el 3% de la energía que necesitaba en su origen. En el año 2006 se recaudaron fondos con la venta de cada metro de luz láser entre los puntos de Fridericianum y Herkules por un valor de 10 euros. Gracias a la notable popularidad de la obra en Kassel, se llegó a la meta rápidamente. El dinero fue destinado a una innovación perdurable en el tiempo. De este modo, en caso de un corte de energía, el sistema Sunny Backup cambia automáticamente a la fuente de alimentación autónoma, lo que permite que los haces láser continúen brillando, inclusive si la ciudad de Kassel se encuentra en penumbras. Así, Laserscape, con su prestigio y su conexión con los habitantes alemanes, no representa simplemente una pieza de la historia contemporánea, sino también un faro que simboliza, aunque de manera bastante concreta, el futuro de la sociedad absolutamente sumergido en electricidad.


























