Mezcla de pintura histórica llevada al cine, la video instalación de la artista neozelandesa desmantela el artificio decorativo de la narrativa francesa necoclásica, para contar la historia con ojos maoríes.
Emergente de la industria publicitaria, dejó su huella dactilar en el pop con imágenes oníricas en base a objetos de producción masiva y fetiches del sueño americano.
Especular sobre su figura femenina y renovadora que desquicia una escena dominada por hombres, permite expandirla en la geografía y la periferia de la historia del arte.
No fue la foto-periodista que capturó la escena, pero sí la artista que supo crear puestas con otro relato de la historia moderna para insertar la fotografía en el discurso del arte.
Del acto de robar como acción performática a la burocracia institucional de los trastornos mentales, la exploración sarcástica del comportamiento humano aparece como una constante en el artista mexicano.
El gran ideólogo del conceptualismo latinoamericano que, en su fórmula periférica de liberación contra la ortodoxia de la academia norteamericana, incorporó a las guerrillas tercermundistas.
El paisaje de quienes viven suspendidos en la postal geopolítica de la ciudad fronteriza, adquiere la urgencia de una crónica y la herencia descriptiva del muralismo en las obras del artista mexicano.
A través del río Mekong, las pinturas y videoinstalaciones de la artista vietnaminta narran los mitos de la antigua Indochina y las potencias imperiales que consiguió desalojar.
Sus wordscapes, donde el contenido editorial se vuelve una de las tantas formas imposibles del arte contemporáneo, no trastocan el signo sino que empujan su sentido hasta la asfixia.
Cuando un autorretrato anticipa el rumbo de la configuración política del mundo. Imágenes reprimidas en la intersección entre aristocracia, panteísmo grecorromano y folclore hindú.