A pesar de su temprana muerte, fue uno de los autores más revolucionarios del Renacimiento. Su Trinidad inaugura la ilusión de la tercera dimensión en la representación arquitectónica al servicio de la fe.
Es una de las últimas revelaciones del creciente mundo del arte urbano. Su propuesta geométrica desafía el punto de vista del espectador y juega con nociones de tridimensionalidad en ilusiones ópticas incomprensibles.